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La Asociación Rural Del Uruguay y la presencia de la Filoxera (1888-1916)

Presentación

La expansión de la vitivinicultura en  Europa y la incorporación  de “territorios nuevos” como áreas productoras de vides y vinos  (América, Australia, África)   fue acompañada de una creciente presencia de diversas enfermedades en los viñedos que exigieron su tratamiento sistemático. Los progresos de la nueva agricultura en el viejo continente y la aplicación de los conocimientos generados en varias disciplinas, en particular la química, abrieron mejores oportunidades para el tratamiento de enfermedades como el mildiu y el oídio, entre otras.

A mediados del siglo XIX se detectó en Burdeos y Borgoña la presencia de un hongo -visible como un polvo sobre la superficie de las hojas de los viñedos-, y fue identificado como Oidium tuckerii. La enfermedad generó un descenso de la producción, motivando la preocupación de los viticultores. Diversos ensayos con azufre arribaron a un tratamiento exitoso; pero mientras se hallaba esta solución y advirtiendo que algunas variedades de vides americanas resistían al oídio, numerosos viticultores franceses comenzaron a importar plantas desde los Estados Unidos. La importación –inicialmente esquejes, luego plantas con raíces- fue causa de otro problema: el ingreso de una nueva enfermedad. Es posible que el debilitamiento de los viñedos por su exposición al oídio y luego al tratamiento con azufre, generaran una oportunidad para la propagación de nuevas enfermedades como la filoxera. Está aceptado que la transmisión se realizó a través de la variedad Isabela –originaria del estado de Georgia- que era resistente al oídio pero sensible a la filoxera. Iniciada la década de 1860, la presencia de esta enfermedad, hasta entonces desconocida, así como su voraz y rápido progreso que la convirtieron en plaga, generaron una tensa situación que convocó y aunó a productores, organizaciones corporativas, gobiernos y científicos.

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